El espíritu del Dos de Mayo o también denominada Guerra de Independencia, tiene que reencarnarse, es vital. Pero, sólo en lo que a economía se refiere. Sin muertos por las calles.
Esta respuesta, natural y espontánea, a un sistema opresor, injusto e invasor, fue respondido sólo por la mas noble clase de la ciudadanía española, que es la clase baja, y digo baja, porque así la definen los poderosos, y queriendo ser políticamente correctos la llaman clase obrera.
El Ejercito Español, la clase alta, los dirigentes y los afrancesados, se inhibieron y al ver que las cosas cambiaban, se apresuraron al cambio de color de su chaqueta y se erigieron convenientemente como héroes del bajo populacho, pasados por los arcabuces de los Mamelucos. Pues, a río revuelto, ganancia de pescadores.
En la Guerra de independencia otras naciones se unieron a la noble causa de expulsar al invasor y con el pretexto de debilitarles, dinamitaron la mayor parte de la industria española, curiosamente a la que mas les hacia la competencia. Y que en otra disputa interna anterior, se cobraron Gibraltar.
A los franceses por su parte, no les bastaban los carros, barcos y otros medios de transporte para expoliar los tesoros de nuestra nación.
Mas tarde llegaron unas legiones multinacionales bajo la bandera del libre comercio, entraron en casi todas las economías mundiales y por ende en la española, aclamando un mundo más libre y mejor. Durante muchos años lucharon y vencieron, se instalaron en numerosos países, y su penetración fue tal, que hasta se introdujeron en la vida familiar.
Esta huestes, pulcramente disciplinadas, pagando a mercenarios de la economía, y los más ilustres miembros del club de la corrupción, dinamitaron el modelo productivo tradicional de muchas naciones y consiguieron que éstas fuesen esclavas unas de otras bajo su observante supervisión.
Pero supongo que lo habrán previsto, y si no lo han hecho, que se preparen, porque el populacho es el propietario de la grandeza, y cuando se cansan de soportar lo que no es soportable, misteriosamente y de forma explosiva, se revelan, arrastrando a su paso a los mas grandes poderosos.
Estos ejércitos económicos, abusando de su poder, les han arrebatado casi todo y dirigen sus vidas con prácticas malévolas envueltas con formas de bombón narcótico y adictivo.
El populacho, a símil de cuerpo candente, se les agitan las moléculas, aumentando su energía interna, siendo ésta una de las formas de energía, mas poderosa conocida.
Si los encargados de dirigir a las naciones, no tienen la precaución y mesura necesaria, para devolver al populacho el derecho a dirigir su vida, esto tendrá mal final.
De nada valdrán las ingenierías financieras, que atesoraron codiciosamente, las riquezas que se les pusieron a su alcance.
Las riquezas no han desaparecido, si no que están acumuladas en las arcas de los gigantes, que cobardemente atesoran, aunque el populacho se muera de hambre. Y no las liberarán sino es bajo promesa que al hacerlo se enriquecerán aun más.
Este no es un manifiesto antisistema, ni nada que se le parezca, aunque alguien, así lo quiera entender.
La codicia, tampoco entiende de clases, porque un pobre nace con ideas de izquierda justiciera y si las cosas mejoran mutan a la derecha más conservadora y viceversa un rico nace conservador y si desmejora económicamente, canta la Internacional.
Siempre he mantenido que la derecha es hábil creadora de riqueza que no es partidaria de repartir, así como la izquierda la reparte con gran desparpajo, pero se le da mal crear.
Es del todo necesario, evolucionar a un sistema productivo, del cual participen todos en la medida de sus posibilidades reales, porque actualmente se ponen a un lado a las empresas más poderosas o simplemente poderosas y a otro lado a los pequeños o pequeñísimos “empresarios”, y si enfrentamos a estos dos grupos a la arena del circo económico, éstos últimos son machacados vilmente, teniendo en cuenta que a este último grupo pertenece el populacho.
Es vital que se proteja al pequeño y pequeñísimo empresario, pues están en riesgo de extinción, ante unos depredadores económicos, cada día más poderosos, y que para mayor depredación se fusionan y se afilan los colmillos. Porque estos minúsculos empresarios son los que han generado tradicionalmente la riqueza y el empleo, y ahora que se están extinguiendo se ven los efectos.
Y se hace necesario, olvidarse de demagogias, grandes frases y de lo políticamente correcto, cogiendo al toro pos los cuernos y escaparnos de las redes económicas de los codiciosos poderosos.
Antonio Ferrà Arlandy
Junio 2009
OBJETIVO: CORDURA Y SENSATEZ
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martes 30 de junio de 2009
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